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martes, 28 de abril de 2015

Horizontes sin fronteras...

Rafael Fernández Rubio
Dr. Ingeniero de Minas

Cuando uno tiene fundamentos para pensar que está cruzando últimos horizontes de su vida,… un acumulo de ideas, de percepciones, de ensueños, de nostalgias, de vivencias… se agolpan en las sienes, nublan la mirada, ahogan los recuerdos… La moviola del subconsciente busca mirar atrás, cuando el presente es corto y escurridizo, aunque los pensamientos se van más al futuro que, en la fe, se muestra sereno, deseable, querido y esperado.

Inicio este relato, sin previo planteamiento, sin derrota prefijada, sin hilo conductor, sin final previsto… en un vuelo de retorno al hogar, de este minero trotamundos, de este sembrador de aguas, de este agradecido a la vida, de este enamorado de la amistad, de este soñador de un mejor mundo futuro.

Hemos despegado del Aeropuerto de Santiago de Chile, mirando hacia el sur, a donde ese volcán Calbuco lanza hoy sus cenizas a los espacios; hemos ganado luego altura hacia el oeste, para así subir y subir; hemos cruzado la cordillera andina, que me enamora, en busca de tierras brasileñas, más al norte, donde tantos recuerdos se agolpan...

Ha quedado justo a la izquierda el Aconcagua, el pico más alto de la Tierra, después de los colosos himalayos, al que faltan menos de 40 m para llegar a los 7.000, y del que un día visité su campamento base, viajando desde San Juan, que ahora está allí abajo, entre nieblas… A la derecha Mendoza y más lejos la Córdoba argentina, y San Luis, todas ellas con sus recuerdos en el corazón. Luego aparecerá en el mapa Salta la linda, con familiares tan queridos, que me brindaron su fraterno afecto… Por allá y por acullá, los recuerdos se agolpan, las imágenes se desempolvan, los quereres se ahogan en lágrimas de sueños, en suspiros del alma, en recuerdos imborrables.

Han sido muchos años de caminar, de surcar senderos con ligero hatillo de vagabundo errático, sin ser granuja ni vago; de estrechar amistades; de regalar experiencias; de sembrar anhelos; de crear vocaciones; de hacer brotar ilusiones…

Han sido tiempos de renunciar incluso a lo que para algunos es irrenunciable, en el buscado "confort"; han sido y son tiempos de considerarme casi como un sadhu, de la India, en busca de la moksa o liberación.

Dando he recibido más de lo que regalaba; abriendo el corazón he encontrado cobijo en almas generosas; he saboreado placeres lícitos; he regalado afectos y he recibido cariños… Y es así que he cruzado horizontes que, por ley de vida (o de muerte), se me antojaban inaccesibles, pero que han cobrado color y calor; resplandor y embrujo; nostalgia y recuerdo…

Por que en el mapa de vuelo, van apareciendo ahora Buenos Aires, y Porto Alegre; y se muestra ya a la derecha un Sao Paulo y un Río de Janeiro, y vendrá después un Salvador de Bahía, y un Recife y un Natal... que todos ellos son lugares de recuerdos, siempre gratos…

Uno era joven, parece que con correr ganaba tiempo, que con viajar hacía suyos a los horizontes … Y uno no tenía descanso o, mejor dicho, descansaba en el acumular camino, senderos y veredas; en el despertar de cada día en distintas sábanas; en el anhelar desafíos nuevos; en el cabalgar aventuras; en el buscar soluciones a desafíos profesionales.

Han pasado muchos años desde aquel inicio a la vida profesional, en el que todo era innovar; han transcurrido luengas jornadas, con noches cortas, con ilusiones nuevas… parecería que, al llegar el crepúsculo, dormirían los sueños, quebrarían las ramas, se aletargaría el hacer, se calmaría la sed, quedarían mudos los ecos… pero la realidad es muy otra.

Parece (o parecería) que hay una vida que puede empezar, que hay un nuevo día que podría traer nuevas vivencias, que hay una ilusión incansable que va a revivir,… Parecería que estos ya más de siete lustros en el talego no fuesen suficientes para encontrar un merecido descanso… pero, tal vez, pueda acontecer que ese descanso no ha sido ganado todavía, y hay que seguir al pie del cañón mientras el cuerpo aguante…


En este deshilvanado relato, llegan ahora, apenas sedimentados, lo que han sido seis días de encuentros con muchos viejos amigos, en esta Conferencia nacida al rescoldo de la IMWA (International Mine Water Association), en el Gran Hyatt de Santiago de Chile.

He vivido recuerdos muy gratos, con viejos amigos de Australia, África del Sur, Estados Unidos; Alemania, Brasil, Perú, Reino Unido… A flor de piel he sentido el escalofrío de estas viejas y sinceras amistades; de tantos y tantos imborrables recuerdos; de hechos que sucedieron; de amigos que se adelantaron en llegar al destino; de amigos que ahora se han hecho carne en sus hijos; de experiencias acumuladas, que no han muerto…

Aquel nacimiento de la IMWA, en mi Granada del alma, con el apoyo de tantos y tan fantásticos colaboradores, ahora ofrece sus frutos en una asociación a la que pertenecen 800 colegas, que llenan de lucecitas rutilantes a este mundo que cada día amanece, que cada día nos regala una ilusión, un destino, una sorpresa y, sobre todo, una amistad y un futuro.

Querer describir lo que han sido estos días de encuentro y de trabajo, de brindar experiencias y de transmitir ilusiones, sería desafío imposible…

Me ha tocado, en Conferencia Plenaria, presentar la experiencia vivida con el Peritaje Internacional del Proyecto Conga, en los Andes de Cajamarca; donde tantos pensamientos aviesos han sembrado ríos de tinta; donde tanto mal se ha hecho creando confusión; levantando testimonios falsos; dejando negros nubarrones que ensombrecen a la vida de unos pacíficos aimaras y quechuas, a los que se les hacen daños irreparables…

Y hay culpas de unos y de otros; hay falsos profetas; hay embaucadores; hay irresponsables… y, unos y otros, no quieren reconocer su culpa, su emponzoñamiento, su mal saber hacer… y mientras el mundo vueltas sigue dando; porque este dolor pasará, pero se repetirá y volverá a ser pan nuestro de cada día…

Y en esta conferencia internacional, con 380 participantes de muchas docenas de países, he podido disfrutar del encuentro fraterno con tantos excelentes colegas, y he podido fichar otros excelentes ejemplares para mi colección de "AMIGOS PARA SIEMPRE". Amigos con los que conversar es un placer, con los que tanto hay que compartir, con los que los recuerdos se agolpan, y las esperanzas de reencuentro se hacen ineludibles...

Pero cambiemos de panorama… Aún es día en Madrid, pero ya es noche en Johannesburgo y en Moscú… allí están también los recuerdos trotamundos que no duermen, que incluso se hacen más vivos saboreando este Pedro Ximénez, con el que acompaño a la tarta de almendras y manzana, que es postre elegido en este menú.

Y abajo, a la derecha, se va quedando atrás un Foz de Iguazú, con sus impresionantes cataratas, abiertas a tres países, que varias veces visité, y que dejaron impresiones vivas, en sus aguas despeñándose, ensordecedoras, entre nubes de espuma, por la orilla argentina y por la brasileira;. Allí, donde tan viva se hace esa película La Misión, una de las que más me han impactado, protagonizada por Robert de Nilo, con música de Ennio Morricone, y con la aventura divina de aquellos jesuitas, que buscaban almas para Dios, donde el mundo era verde, y era azul y era blanco, y donde “los blancos” no siempre eran el mejor ejemplo… Pero de esto hablaremos tal vez otro día.

Y hablando de agua… En el despegue del aeropuerto de Santiago de Chile,he vivido una experiencia que jamás había experimentado… Para el comandante  de este vuelo de Iberia (Airbus A 0340-600 "Andrés Segovia"), que nos lleva a feliz destino (Jaime Goicoechea, “Katama” para sus amigos), hace con éste su último vuelo, antes de jubilarse en su vida profesional. Como homenaje, en lo que sin duda es excelente idea, los bomberos del aeropuerto han proyectado sus chorros de agua, a presión, sobre el avión, ya en la pista de despegue… gotas de lluvias, que han llorado de sentimientos, sobre las ventanillas del avión…


Me parece un homenaje entrañable,… y agua quisiera recibir de los amigos, cuando descanse en la tumba, tras emprender el último vuelo, para traspasar el horizonte infinito...

A mis amigos se lo pido, se lo ruego, y desde el otro mundo se lo agradeceré... ¡que Dios les bendiga!!! Y que gocemos juntos de la paz eterna.
Y no quiero cerrar esta confusa, desordenada y no corregida galerada, sin dejar constancia de profundo cariño, una vez más, a cuantos han ayudado tanto en el traspasar horizontes.

En primer lugar a Sagrario y Ana María (ayer, hoy y mañana), y también a todos los hijos; de ellos he recibido todos los afectos y sin ellos mi vida estaría vacía.. .

A 8.500 km de mi destino de mañana (el otro no se a cuanto estará); a 10.058 km de altura ahora (luego espero que será mayor); con una tierra que corre abajo a 1.005 km/hora; con una temperatura exterior de -50ºC... trato de no perder el aliento, dispuesto a traspasar nuevos horizontes hasta alcanzar el más deseado…

Gracias, Ana (la más pequeña de los hijos). Me has dado la sorpresa de poder volar en Ejecutiva, cuando habían sido imposibles todos los intentos, por ir el vuelo completo... y gracias a tus amistades.

jueves, 3 de enero de 2013

Banderín de enganche




Desde la plataforma que enmarca el otoño de una larga vida he visto caer muchas hojas de almanaques y calendarios,.. y he visto en el alto cielo muchas lunas llenas iluminando a la noche,... y he visto hacerse realidad ilusiones y sueños y hasta quimeras,... y cuando ya transcurrieron más de 10 lustros de haber obtenido el título de Ingeniero de Minas, y 16 lustros de haber llegado  a este mundo, y cuando en las alforjas acompañan los recuerdos de más de 50 países, de todos  los  continentes, y cuando, por ley de vida (o de muerte) el final de la andadura está más cerca, hay una conclusión que no me ofrece duda: ¡¡¡mereció la pena!!!



Mereció la pena el esfuerzo; mereció la pena abrir puertas, muchas veces en lo que eufemísticamente eran países en desarrollo; mereció la pena llevar con orgullo la bandera de España; mereció la pena aportar el mejor saber hacer, transmitir conocimientos, resolver problemas, ganar experiencias, forjar carácter y, sobre todo: llenar el corazón de amigos, que hoy se cuentan por millares, repartidos   por los cuatro puntos cardinales, que  son el más valioso tesoro, y que para mi serán ¡amigos para siempre!


Y fruto, consciente o inconsciente, de ese caminar incansable, aunque a veces cansado, es la ilusión de querer brindar hoy un foro de encuentro, un lugar en el que poder conversar, trayendo derroteros y experiencias, especialmente de quienes trabajan en la Ingeniería de Minas, y viven o han vivido experiencias imborrables  de trotamundos mineros.

Su huella seguro que va quedando indeleble por muchas geografías, abriendo horizontes y regalando  su mejor saber hacer; trazando caminos no exentos de dificultades y forjando universalidad, para esta profesión de Ingeniería de Minas.

Quisiera que ellas y ellos marquen los contenidos de este "club de amigos" que, por tanto, va ir evolucionado conforme vosotros lo vayáis demandando. Espero que así todos nos encontremos, contemos nuestras vivencias, ofrezcamos nuestras experiencias, y abramos caminos para otros compañeros de ilusiones, mineros que en el mundo somos una familia, sin diferencias ni por lenguas ni por nacionalidades ni por creencias.

Y hoy nada más oportuno, para dar colofón a  esta llamada, que traer lo que mejor que nadie escribiese el gran poeta andaluz Antonio Machado (Caminante no hay camino):


Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.



Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
                                           se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.