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jueves, 7 de noviembre de 2013

Leadville (Rocky Mountain): la ciudad más alta de Estados Unidos

Rafael Fernández Rubio
Dr. Ingeniero de Minas

He visto el mundo desde fuera y desde dentro; desde arriba y desde abajo; desde la luz, la penumbra y la tiniebla; desde todos los puntos cardinales;... y de esa visión quedan siempre recuerdos gratos, cada uno con su color, su música, su aroma... cada uno es único, y cada uno es personal, pero también es transferible; mi problema siempre es la disponibilidad de tiempo para compartirlo.

 Hoy voy a traer, rompiendo todo "orden y concierto", las vivencias de Leadville (la ciudad del plomo), donde anduve en agosto del 2013 (con Sagrario, como en tantos otros lugares del mundo). Esta ciudad, con su altitud de 10.152 pies (lo que hablando en castellano son 3.094 m s.n.m.), está considerada como la más alta de los Estados Unidos de América.

Para situarnos podemos decir que el distrito minero de Leadville, famoso a escala mundial (world-class silver and lead deposits), se localiza en el corazón de las Montañas Rocosas, y hoy es centro de atracción por sus muchas reliquias históricas de la minería y metalurgia, además de por los más de ochenta edificios victorianos de la época, que conserva, en un escenario rodeado de picos nevados,  que sobrepasan los 14.000 pies de altura.

A 100 millas de Denver, caminando en dirección oeste, se llega a Leadville a través de una ruta paisajística, que pasa por lugares tan emblemáticos como Idaho Springs, Georgetown, Silverthorne, Frisco y Climax, atravesando desfiladeros, escalando puertos, inmersos entre bosques de pinos, sorprendidos por aguas cristalinas que se despeñan desde las montañas nevadas, respirando a fondo el aire puro...

La historia de esta ciudad comienza en 1860, con la fiebre del oro, que aquí lleva al descubrimiento de ricos yacimientos de tipo "placer", que atraen a unos 8.000 rudos aventureros, en una confusa mezcla de razas y nacionalidades.

Buscadores del dorado metal que, inmersos en frenético afán de enriquecimiento, bebían, jugaban, peleaban duro y mataban...

Construyen sus cabañas a lo largo de los cauces de los ríos, derivan sus aguas, lavan los sedimentos, batéan sus arenas, ...  y así, durante los primeros cinco años, con sus rudimentarios canales, cribas y bateas, descubren más oro que en cualquier otro lugar de Colorado: ¡más de 4 millones de dólares!!! de los de entonces...
Y eso pese a que la recuperación del oro, en las bateas y en las canaletas, presenta una dificultad especial, por la presencia de unas arenas oscuras pesadas, que se separan junto a él.

En 1876 se descubre que lo que era un obstáculo para la extracción del oro, en realidad es el mineral cerusita, rico en plata y plomo.

Este hallazgo potencia más y más los recursos mineros de este rincón del mundo, y la noticia se extiende como reguero de pólvora, y la llegada de aventureros se multiplica... Es así que se produce el Silver Colorado Boom, periodo expansionista de la actividad minera de la plata en el Estado de Colorado, de cuyas entrañas se extrae una riqueza valorada en más de 82 millones de dólares de plata, también de los de entonces...

Con estas riquezas, en 1880 el distrito alberga uno de los mayores campamentos mineros del mundo, alcanzando una población de 40.000 habitantes!!! para una superficie de apenas 20 millas cuadradas, enclavadas en un duro clima alpino subártico.

Por doquier nacen tiendas, casas de huéspedes, hoteles y, por supuesto, más de 100 bares, salones de baile, garitos y burdeles. A finales de 1880 alcanza las alturas un ferrocarril de vía estrecha, construido para dar salida al mineral...

En todo caso hay que recordar que la plata había sido descubierta en Colorado en 1864, con una temprana explotación minera, en Clear Creek Canyon (en Georgetown). Al inicio el mineral fue eclipsado por el oro, y su bajo precio significó que la mayoría de las minas no fueran lo suficientemente rentables para operar.

Pero en 1978 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la ley Bland-Allison, autorizando la libre acuñación de plata, con lo que la demanda del gobierno hizo subir vertiginosamente el pprecio del metal, haciendo rentables a muchas minas, lo que atrajo una nueva avalancha de buscadores de metales precisos en el distrito de Leadville.

Este auge obligó a expandir la red ferroviaria de vía estrecha, para dar salida a los minerales, y entrada a los necesarios insumos de aquella abigarrada multitud.

La abolición de la Sherman Silver Purchase Act, en 1893, trajo consigo el colapso del precio de la plata, dando al traste con el boom minero, a lo que sin duda contribuyó la alta siniestralidad de aquellas minas subterráneas.

Volviendo a esa historia hay que destacar que, con la agitada vida de la ciudad, se desarrolla una "clase superior"... Y así aquí nacen millonarios y financieros, se habren casas de subastas y surgen prósperos negocios. Horace Tabor, dueño con su esposa Augusta de una tienda general, invierte en minería con un éxito increíble, ganando millones en las minas de plata. Construye e inaugura la famosa Opera House, en 1879, la más grande al oeste del Mississippi (ochocientos espectadores podían sentarse en sus rojos asientos de felpa), así como el Banco de Leadville y el Grand Hotel Tabor.

Enfrascado en la opulencia deja a su esposa y se casa con la joven Baby Doe. Se constituye como figura política, desde el ámbito local al estatal y nacional, construye una mansión en Denver, Colorado, y se dedica a la buena vida. Baby Doe aparecería muerta, congelada, casi 40 años más tarde, en su choza en la Matcheless Mine...

De lo que fue aquella urbe hoy su población apenas llega a 2.600 habitantes... Pero Leadville es considerada como un icono del "sueño americano". Aquella fiebre del oro y de la plata fue una historia de tenacidad, de aquellos pioneros con el sueño de encontrar grandes riquezas, en el desarrollo temprano del Oeste americano. Aquel oro por el que lucharon y murieron, pero que nunca lo encontraron y, si lo hicieron, lo perdieron...

Se dice que la belleza de este entorno fue un secreto bien guardado, hasta que la revista Mens Journal la eligió entre las 20 ciudades soñadas en América, el Denver Post la etiquetó como "the last best place",  y Runners World la definió como un "sendero al cielo" (Trailway to Heaven).

La ciudad se encuentra rodeada de montañas, con bosques alpinos, lagos de origen glaciar y arroyos de aguas cristalinas.

Una buena perspectiva de aquella minería y metalurgia histórica se tiene al visitar el National Mining Hall of Fame Convention Center, creado en 1987, y desde luego lugar de obligada visita.

La minería nacional salón de la fama y Museo en Leadville, Colorado, es el escaparate más importante de la minería americana. Está lleno de murales, memorabilia minera, dioramas, réplicas de equipamientos y artefactos de la tecnología minera, fotografías históricas y minerales, maquetas interactivas con escenas de los buscadores de oro.

Un disfrute es caminar a través de la réplica de la mina subterránea o por la cueva de los prospectores, o poner en funcionamiento el ferrocarril de la maqueta, que atraviesa montañas y la réplica del campamento minero.

De las muchas esculturas de bronce y metal existentes en el Museo, la más impresionante es la gran estatua de acero soldado con autógena "Anatomía de un Minero",  del artista y escultor Gary Prazen.

También, en plena naturaleza, es bueno perderse por las ruinas de aquellas instalaciones mineras, en las que, entornando los ojos vienen a nuestra imaginación lo que tuvieron que ser los años de "el dorado", con aquel ferrocarril que tantos obstáculos tuvo que vencer para alcanzar estas alturas...

Para la "remediación ambiental", de este entorno minero abandonado, la Agencia de ProtecciónAmbiental (EPA) de los Estados Unidos lo ha incluido en la National Priority List (conocida como"superfound").


La inversión es multimillonaria, para rehabilitar terrenos y escombreras, y para tratar aguas de multitud e pozos mineros y galerías inudadas, de aquella antigua minería, cuando los aspectos ambientales no tenían carta de naturaleza. En septiembre de 2011 fueron completadas cuatro de las doce áreas de actuación.


Aquí estuve, hace una treintena de años, acompañado de dos grandes amigos: Roy Williams y Vladimir Straskraba, que ya no están con nosotros. Los recuerdos, de tantos y tantos años, de amistad sincera, de colaboración entusiasta, de compartir saber y experiencia, de soñar juntos en el agua, y en la minería, y en el medio ambiente, traen una lágrima a la faz, y una oración al alma. ¡Nos encontraremos, amigos!

Ahora muchas cosas han cambiado, pero la minería sigue activa en esa gran explotación de la Climax Molybdenum Mine (subsidiaria de Freeport-McMoRan Copper and Gold Inc), con su gran corta a cielo abierto y su gran depósito de estériles de concentración.

Inactiva la mina desde la década de 1980, se han invertido más de 600 millones de dólares en las nuevas instalaciones de molienda y producción,  que reiniciaron su actividad en mayo del 2012, en este yacimiento, considerado como el mayor depósito de molibdeno del mundo, con reservas de más de tres millones de toneladas...

Fotografías: R. Fernández Rubio


sábado, 17 de agosto de 2013

Desde Colorado con óptimas sensaciones

Rafael Fernández Rubio

No era la primera vez, y tal vez hasta puede que no sea la última...

Un viaje más a las Américas, en un largo derrotero, que se sabe cuando empezó pero que es imposible anticipar cuando se puede acabar. Esa decisión no se cuando llegará, aunque si puedo estar cierto de que ha de llegar y al Cielo confío que sea en buen momento...

Un viaje realmente grato, con Delta Airlines, desde Madrid, haciendo escala en Atlanta. Vuelo muy confortable y trámites de pasaporte y aduanas especialmente agradables; encontrando gentes que han hecho muy acogedora la entrada en Estados Unidos, poniendo realmente su mejor saber hacer y facilitando toda la tramitación, además de ayudando en todo.

Recuerdo especial al policía de visados, con quien conversamos de todo, menos de lo que podrían ser formulismos, hicimos chistes, hablamos de nietos, le contamos los millones de dólares que llevábamos; me amenazó de un peligro no cumplido: Sagrario dedicada a las compras... Recuerdo también a aquel "mozo" voluntario, que nos trajo inmediatamente un carrito con  las maletas, antes de que nosotros las hubiésemos descubierto, y aun habiéndole dado equivocados los colores... ¡misterios insondables del destino! Era, sin duda, preludio de lo que han sido 11 días de muy grata estancia en los Estados Unidos.

Y desde el DIA (Denver International Airport), a través de su tren subterráneo, a la limousine contratada previamente, que nos recoge para trasladarnos en casi una hora a la ciudad de Golden, situada próxima al oeste de Denver, y al pie de sus montañas.

Es hora de descansar, pero antes de ello, nada más que cruzando la Washington Ave, nos apetece pasar a la terraza de ese restaurante Grappa, que se anuncia como comida mediterránea (Mediterranean bistro), y en el que su dueño, Ricardo Tondowski, es un brasileño que fue pianista de restaurantes, y ahora  ha debido hacer fortuna, porque sabe sembrar simpatía y tiene "oficio" en estos menesteres, con quien conversamos de aquí (USA) y de allá (Brasil). Aquí volveríamos más veces, durante la estancia en Golden, por el grato ambiente, y por la magnífica cocina, elaborada por su cheff francés Maurice Couturier, que sabe mezclar cocina francesa, italiana y española; que fue cocinero privado de Hussein de Jordania durante muchos años; que nos regala el paladar con: minestrone, steak tartar, portobello & grilled aspargus, filet aun poivre,... y unos helados ricos, ricos...

Nuestro punto de partida, para toda la estancia en esta ciudad, ha sido elegido por la Colorado School of Mines, a cuya cortesía se debe el haberse hecho cargo del alojamiento. Se trata del Golden Hotel, igualmente pleno de simpatía, confortable, muy tranquilo, y con un "staff" del que es justicia destacar a Graciela Martínez, recepcionista, mexicana, muy guapa y extremadamente amable, que siempre ofrece una sonrisa y un agrado en una atención que lo facilita todo. Pero también José, que nos trasladó tantas veces en el "transfer" del hotel, y los que no siendo mexicanos son también modelo de cortesía.

El hotel este emplazado al borde del Clear Creek, que discurre al pie de las Rocky Mountains (las Rocosas, para entendernos), y discurre por el corazón de la ciudad, con sus aguas cristalinas y espumosas, preparadas para el baño y hasta para navegar en balsa o en kayak, porque sin duda es un río que a todo ello se presta, pero también a los buscadores de pepitas de oro, mediante panera.

Y, por supuesto, a los pescadores, que aquí debe haber muchos dada la cantidad de ríos de montaña, con sus aguas bravas, que en la época del deshielo deben serlo mucho, además de frías, según nos cuentan de los crudos inviernos que aquí "disfrutan".

La ciudad fue fundada un 16 de junio de 1859, durante el "Piek's Peak Gold Rush" o, para entendernos mejor, la "Fiebre del Oro", cuando unos 100.000 buscadores del metal amarillo se extendieron por tierras de Estados Unidos, creando aquí un campamento minero.

De ahí nació la  famosa Colorado School of Mines, que es la vida de esta ciudad, aunque también la fábrica de cervezas Coors, que utiliza las aguas de este río, y que dicen es la mayor del mundo; pero también instituciones famosas, como el Centro Nacional de Terremotos (del U.S. Geological Survey), y el Laboratorio Nacional de Energías Renovables. Y todo ello sin olvidar que aquí cerquita está  la tumba de Buffalo Bill (pero eso espero que nos lo cuente Sagrario, que allí estuvo).

Golden, con algo menos de 20.000 habitantes, es una ciudad extremadamente limpia, en general con alto nivel de vida, y muy grata para andar cuando acompaña tan buen tiempo, que más que verano parece primavera.

Pasear por ella es relajante, y luminoso; sus tiendas pequeñitas, a lo largo de esa avenida principal, con; estatuas prácticamente en todas sus esquinas, con parterres de flores muy cuidados y coloridos, con recipientes para la basura perfectamente integrados; con murales que dan color a sus paredes...

Sus terrazas invitan a degustar productos mucho mejores que la tan extendida "comida basura", contemplando siempre al este el South Table Mountain, que se extienden horizontal sobre relieves antiguos, y donde esperas ver aparecer, en cualquier momento, a los amerindios arapahoes o cheyennes, montando a pelo a esos caballos moteados, y cubiertos sus cuerpos de tatuajes, pensando que atrás estarían los tipis construidos por las mujeres con las pieles de los bisontes... Eso es, al menos, lo que aprendimos en las películas de "indios", con toda su carga de emoción...