Desde la plataforma que enmarca el otoño de una larga vida he visto caer muchas hojas de almanaques y calendarios,.. y he visto en el alto cielo muchas lunas llenas iluminando a la noche,... y he visto hacerse realidad ilusiones y sueños y hasta quimeras,... y cuando ya transcurrieron más de 10 lustros de haber obtenido el título de Ingeniero de Minas, y 16 lustros de haber llegado a este mundo, y cuando en las alforjas acompañan los recuerdos de más de 50 países, de todos los continentes, y cuando, por ley de vida (o de muerte) el final de la andadura está más cerca, hay una conclusión que no me ofrece duda: ¡¡¡mereció la pena!!!
Su huella seguro que va quedando indeleble por muchas geografías, abriendo horizontes y regalando su mejor saber hacer; trazando caminos no exentos de dificultades y forjando universalidad, para esta profesión de Ingeniería de Minas.
Quisiera que ellas y ellos marquen los contenidos de este "club de amigos" que, por tanto, va ir evolucionado conforme vosotros lo vayáis demandando. Espero que así todos nos encontremos, contemos nuestras vivencias, ofrezcamos nuestras experiencias, y abramos caminos para otros compañeros de ilusiones, mineros que en el mundo somos una familia, sin diferencias ni por lenguas ni por nacionalidades ni por creencias.
Y hoy nada más oportuno, para dar colofón a esta llamada, que traer lo que mejor que nadie escribiese el gran poeta andaluz Antonio Machado (Caminante no hay camino):
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo
caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar
en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos
sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta
verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul,
temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la
gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante,
no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y
al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a
pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace
algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se
oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al
andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del
hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron
llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe
a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando
el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no
hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.



